Como ocurre en la naturaleza, lo nuevo surge de lo viejo mediante pequeños cambios graduales producidos en sucesivas generaciones que, al acumularse en el tiempo, dan lugar a la aparición de nuevas especies y a la adaptación a distintos ambientes.
La famosa crisis económica que nos está tocando vivir es sólo un sÃntoma de la profunda crisis, yo dirÃa que existencial, en la que estamos inmersos. Hemos creado un mundo que, en lo más profundo de nuestro ser, no nos gusta y ahora nos toca adaptarnos a él. Un mundo basado en el trabajo, la competitividad, en lo material, aferrándonos a nuestras posesiones y cuantas más mejor, en definitiva hemos idolatrado lo material y hemos dejado de lado lo humano, el espÃritu.
No disfrutamos de lo que tenemos, de nuestro trabajo, de nuestro tiempo, de nuestro entorno, de nuestra gente… A fuerza de desear lo que no tenemos, despreciamos lo que sà tenemos. Y echamos la culpa a la sociedad, a las empresas, al poder… y no nos damos cuenta, pero todos tenemos en nuestra mano cambiarlo, no vale con esperar a que otros lo hagan por nosotros.
Debemos dar pasos firmes, dejando huella en las cenizas de esta crisis, pero sin levantar polvo, para crear un nuevo modelo social y económico, en definitiva un nuevo modelo de VIDA. La evolución no se hace en dos dÃas, costará comenzar porque nos da miedo el cambio, pero, o empezamos a cambiar ya o nos arriesgamos a un estancamiento permanente y demoledor.
El futuro está dentro de cada uno. Miremos dentro de nosotros cuál es nuestra verdadera emoción y hagamos caso a nuestro corazón. Disfrutemos lo que tenemos y trabajemos con pasión, creyendo en nuestros conocimientos, innovando y volcando toda nuestra energÃa en el momento, en el aquà y ahora.
Y aquà estamos, desde la atalaya que nos proporciona nuestra profesión, dando esa primera zancada, tomando impulso hacia ese mundo más habitable, más sostenible, más “disfrutable”, más vivo… aportando nuestra gota de agua, porque el océano sin esa gota serÃa un poco menos océano.
No debemos desaprovechar la oportunidad de esta crisis.

Quiero contar una pequeña anécdota.
He tenido que recoratar gastos y dejar de asistir a una clases de metodo alexander, clases de corrección postural pero no son simplemente corrección postural es volver al cuerpo, volver al ser. Mi profe, Juan (www.técnica-alexander-madrid.com), al que le encanta su trabajo, me dió una última clase gratis. Para mi ha sido una clase muy especial, alguien me ha hecho un regalo, me ha vuelto a mostrar que la gente no trabaja por beneficios y rentabilidad, hay mucha humanidad en el trabajo. Gracias Juan
Comentario por Pablo — 25_06_09 @ 11:26