se habla mucho de la crisis económica, pero casi nadie dice nada de la crisis ética que llevamos arrastrando desde hace mucho tiempo y que de repente, en mitad de un polÃgono industrial, te encuentras en una de sus múltiples formas, en este caso el plagio (tosca copia en esta ocasión)
nos ponemos en situación, tenemos un empresario de la construcción que necesita que su empresa tenga una imagen consistente y coherente con su forma de trabajar, asà que se pone manos a la obra: agarramos el logotipo de una conocida empresa de informática (con la que seguro tenemos muchos criterios en común) y le cambiamos una letra, ¡total si nos llamamos casi igual! (cosa igualmente sospechosa)… el color, pues queda muy bien el original, para qué lo vamos a cambiar… ya tenemos un logotipo reconocible, que muestra perfectamente los “valores” de nuestra empresa, y oye, nos hemos ahorrado unos eurillos… fácil, fácil
